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PSICOLOGÍA ANALÍTICA

 

La psicología analítica de Carl Jung

 

La así llamada psicología analítica es la obra del psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, también conocida como psicología de los complejos, surge oficialmente en 1913 como una ampliación del psicoanálisis, por lo que se la considera tanto una escuela de psicoanálisis como una tendencia de la psicología profunda, término usado para caracterizar a toda psicología que afirma la existencia de una psiquis inconsciente. Este tipo de psicología se diferencia de la freudiana en la concepción de un inconsciente no sólo personal, individual, si no colectivo, que nos une a todos como especie. De esta forma, el Yo consciente no sólo debe lidiar con los contenidos del inconsciente, que Jung denomina complejos y que dan sustancia a lo que él llamó sombra, sino con todo lo transpersonal que habita en nuestro interior, a lo que llamó arquetipos. Y esta relación entre ese Yo y el inconsciente colectivo representa el proceso de individuación o autorrealización. En pos de ello, nos habla de articular nuestros opuestos psíquicos que se presentan en forma de oposición, desde dos grandes sistemas:  individual/colectivo y consciente/inconsciente. De estos se desprenden todos los grandes antagonismos binarios: externo/interno, antes/después, sí/no o cualquiera de los que la consciencia considere para configurar una realidad desde lo Real.

La psicología junguiana apunta al desplieque de lo que él llamo el sí mismo, una suerte de individualidad psíquica que simboliza la integración de todos los opuestos y alcanzar el verdadero conocerse a sí mismo.

Cuando Jung apela a términos tomados de la magia esotérica como la alquimia o el “unus mundus” (un solo mundo, del que todo subyace y al que todo retorna) o en cuanto a las sincronicidades (dos fenómenos sin aparente relación lo hacen), apunta al recorrido o viaje del héroe (uno de los arquetipos) que debe realizar el alma para conocerse, diferenciarse, transformarse e integrarse. Tal el verdadero sentido de la alquimia. Transformación psicológica y espiritual.

 

Diferencias fundamentales entre Freud Y Jung

En términos junguianos, podríamos decir que en él primaba la intuición como función dominante, y en Freud la sensación. Podemos tomar sus diferencias no como contradictorias sino más bien complementarios; a nuestro entender Jung continuó y amplió un camino que Freud no se animó o no quiso recorrer. Podemos tomar sus teorías como ejemplos de dos tipos de personalidad diferentes, ambas condicionadas por perspectivas unilaterales.

Básicamente las dos diferencias principales es la ampliación del campo del inconsciente personal freudiano al colectivo junguiano, y la consideración de la libido como energía no solamente sexual sino neutra, siendo la sexualidad una de sus probables manifestaciones pero no la única.

Asimismo, Jung consideraba que no debía derivarse lo normal de lo patológico si no a la inversa: comprender al enfermo a partir del sano. En este mismo sentido, se oponía a la estigmatización, considerando cada caso único, y que el inconsciente no era solamente fuente de lo reprimido (con un tinte claramente negativo) sino también vasija de creatividad que podían emerger a la consciencia bajo formas de renovación y transformación.

Otro aspecto clave, quizá el más, es que Freud se limitó exclusivamente al método científico basado en la racionalidad, en tanto Jung retomó las raíces de la psicología originaria y le aportó sus influencias y estudios orientales y simbólicos para ir más allá; consideraba el excesivo cientificismo como una forma de negar la validez de todos los fenómenos no susceptibles de investigación científica. Siempre mantuvo una mente abierta para llegar al estudio profundo del ser humano en todas sus dimensiones. Mientras Freud enfatizaba en el principio de causalidad (causa-efecto en forma lineal), Jung lo hacía con el principio finalista y teleológico (todas las actividades de la psique están dirigidas hacia una finalidad). Preguntarnos no solamente por las causas de los fenómenos psíquicos, sino complementar esta mirada con el interrogante sobre el propósito que persiguen.

En resumen, este tipo de enfoque apunta a no sólo una modificación de pautas de conducta o síntomas, sino a conocer la raíz de los conflictos para integrarlos y transformarlos. Para Jung, nuestra psiquis funciona como un sistema autorregulado que esfuerza para sostener el equilibrio entre tendencias opuestas que provocan tensión, y que, al resolverse, generan un desarrollo en el sujeto. Cuando adoptamos una polaridad, la otra pasa al terreno de la sombra revelándose en sueños o fantasías para intentar corregir dicho desajuste.

 

Frases célebres de Carl Jung

El zapato que le ajusta a un hombre le aprieta a otro; no hay receta para la vida que funcione en todos los casos.

La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir.

Muéstreme un ser humano sano y yo lo curaré para usted.

Uno no se ilumina imaginando figuras de luz sino haciendo consciente la oscuridad.

Aquello a lo que te resistes, persiste.

El privilegio de una vida es convertirse en quien realmente eres.

No podemos cambiar nada sin antes comprender. La condena no libera, oprime.

El conocimiento descansa no solo sobre la verdad sino también sobre el error.

Donde existe el amor no hay deseo de poder y donde predomina el poder el amor es escaso. Uno es la sombra del otro.

El encuentro de dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman.