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La clave la tenés vos

SESIONES EN CONSTELACIONES CUANTICAS (VER TAMBIEN ESPECIALIZACION EN LA SECCION FORMACIONES ONLINE)

 

La física cuántica estudia lo más pequeño, que no responde a las mismas leyes de lo más grande.

Con el desarrollo de la inteligencia artificial recién en su origen, resulta imposible anticipar sus futuras implicaciones. Aún no logramos unificar una teoría que pueda conciliar lo macro con lo micro, entendiendo ambos universos.

Pareciera que el único camino posible es la multidimensionalidad, salir de nuestra matriz 3d para volvernos seres galácticos y desarrollar verdaderamente una conciencia cósmica, ampliando todas nuestras capacidades a límites impredecibles.

 

Qué son las constelaciones cuánticas

Dentro de lo que Bert Hellinger, creador de las constelaciones familiares, ha denominado nuevas constelaciones familiares, nos encontramos, entre otras, con las constelaciones cuánticas. Porque, como escuchamos decir hoy día, el mundo será cuántico o no será.

Ahora sabemos que somos energía, y que todo es a la vez partícula y onda. Junto a cada partícula o realidad densificada encontramos un espacio de infinitos universos posibles. Este “cambio de conciencia”, de foco, sucede cuando el observador posa su atención en otra cosa y suelta su pretensión de control, en términos de meditación sería alcanzar el imposible ideal del vacío de la mente. Y como en el espacio tampoco existe el vacío, se trata en realidad de la vieja y conocida aspiración del desapego.  O desde el mindfulness dejar ir esos pensamientos o emociones.

Como en la vida, cuando dejamos de mirar al problema a la cara, cuando dejamos de buscar, aparecen las soluciones y las respuestas. Y no es que sea magia, si no que hemos permitido que ese espacio, ocupado antes por el control y la obstinación, por el forzar, ahora ha sido liberado hacia el devenir natural, hacia el fluir universal. El problema se transforma en otra de las tantas infinitas probabilidades.

 

Herramienta cuántica

Las constelaciones transpersonales o cuánticas actúan al nivel cuántico de la energía, en el que las partículas (que componen nuestro ser y todo lo que nos rodea, ya que todo es energía) se comportan de maneras que desafían nuestro sentido actual de la lógica, y más allá de nuestras limitaciones de tiempo y espacio.

 

Más allá del espacio

De esta forma dos partículas de energía íntimamente conectadas se influirán mutuamente (entrelazamiento cuántico) aun habiendo miles de kilómetros de distancia. De manera similar, mediante las constelaciones nuestros actos e intenciones logran vencer las limitaciones lógicas de tiempo y espacio porque lo que cuenta es la “sintonía”, aquella onda vibracional con la que podemos captar al otro como si fuera una onda de radio.

Prima la conexión por sobre la cercanía, a mayor intensidad de onda, podemos alcanzar a ese otro aun esté muy lejos, ya sea en tiempo o espacio. Para la mente y la emoción no existen esas barreras.

Así podemos entender las dinámicas relacionales de parejas, por ejemplo. El famoso mito de las almas gemelas, así entendido, deja de ser tan mito.

 

Más allá del tiempo

Como acabamos de describir, el entrelazamiento cuántico no sólo puede desafiar la distancia, sino también hacer una mueca al tiempo. En este sentido, en 2012 un grupo de científicos de la Universidad de Viena logró alterar partículas de un hecho pasado desde el presente. Esto mismo sucede en el terreno de las constelaciones, por cuanto estamos inevitablemente conectados a nuestros ancestros, aún hayan muerto, o no los conozcamos.

Continuando con la figura del espacio ocupado / espacio libre, las constelaciones nos permitirán liberar aquellas promesas, lealtades o pactos que se han hecho, en nombre del amor, pobreza, castidad, silencio, etc.

Así, sanando desde el presente, sanamos el pasado, ahora devenido aliado y sostén saludable para las nuevas generaciones (que ya no llevarán la carga).

 

¿Para qué hacerlas?

Cuando un conflicto relacional, limitación, síntoma, fobia, enfermedad o trauma escapa a nuestra lógica espacio temporal de esta vida, no encontrando explicaciones racionales o dentro del paradigma lineal mecanicista (una sola causa, un solo efecto). Dentro de esta categoría podemos incluir enfermedades psicosomáticas, miedos y fobias irracionales, traumas sin aparente causa o sentido, y todo aquello que pudiera estar resultando limitante en nuestra vida, disminuyendo la calidad de la misma y coartando áreas o aspectos de nuestra personalidad.

Finalmente, y no menos, para entender además nuestro lugar y sentido en el cosmos, y el vínculo con la humanidad y otras especies.